De Caracas y De Barcelona
… De Caracas y Barcelona…
Soy venezolana,
nacida en Caracas, de padres venezolanos, de abuelos cubanos y españoles. Soy
producto de la mezcla de distintas razas, de distintas personas en distintos
contextos, con distintas formas de pensar y distintas experiencias.
Toda mi vida,
hasta ahora, la viví en mi país, en mi ciudad, la bella, grande y tan temida
Caracas, la que aprendí a querer para bien o para mal. Hace ya casi 5 meses
vivo fuera de Caracas. Vivo ahora en Barcelona, en España.
Caracas: es bella, es verde, siempre suelo
pensar que esta triste, ella busca, como yo, incansablemente ser libre y ser
feliz. Caracas no se entiende mucho, es igual a una mujer, tan guapa y luminosa por algunos lados, y
tan oscura, peligrosa y caótica por otros.
Creo que mi ciudad tiene miedo, miedo de no
ser fuerte, miedo de no aguantar todo lo que le pasa, miedo dejarse llevar y
perder el camino en el intento. Vivir en una ciudad cuyo horizonte lo marcan
grandes montañas…
Caracas es alucinante, es para extrañar cada lugar, cada rincón, cada vía, cada persona, cada sonrisa, porque Caracas te hace sonreír siempre, te arranca sonrisas inesperadas, pasan cosas realmente increíbles en Caracas.
Aún cuando su gente, sus residentes, la detestan, le temen sobretodo, Caracas, es bella,
magnifica, majestuosa, sus montañas imponentes, alegre, emocionante y
sentimental.
Barcelona: Hace un año era prácticamente
irreal para mi, un anhelo y nada más soñaba con estar aquí, representaba la
libertad, la vida, los sueños…
En verano es tan azul, tan calurosa, tan
sonriente, llena de turistas por todos lados, tan simpática y amigable, con
todos, españoles, latinos, africanos, árabes, americanos y europeos, llegué
aquí en verano, un verano inolvidable. Me ofreció cobijo y un mundo nuevo lleno
de expectativas, pero sobre todo de ganas.
En otoño por el contrario es absolutamente
gris, húmeda y fría, monocromática, la gente camina con prisa, no quieren
mojarse, están apurados, yo a diferencia de sus residentes camino despacio, me
maravillo de sus estaciones, de su historia, escucho y veo, la devoro con los ojos,
quisiera guardar cada uno de sus rincones como fotos en mi mente.
Es
preciosa Barcelona… que nadie nunca se atreva a decir lo contrario, tan
clásica, tan moderna, tan apasionada, tan enamorada y tan divertida.
De Caracas me
traje lo que me gusta de ella, la montaña, el calor, ese sabor a mi tierra, al
lugar donde nací, su optimismo, su fuerza para soportar todo el daño que le
hacen, a mis amigos, a mi familia, miles de recuerdos de sonrisas y de
lágrimas, de Barcelona me llevaré nuevos amigos, también el mar, la
Barceloneta, la simplicidad de vivir entre lo majestuoso, las miradas
impresionadas de los turistas, los flashes de sus cámaras, un café frente a la
Sagrada Familia, o un bocadillo a la sombra de un árbol en el Parc Guell, la
delicia de caminar por sus calles, de recorrerla toda, de tocarla, de
saborearla, y esto es un secreto Barcelona sabe a pan con aceite y tomate, shhh
… la rebeldía de saberse única y no necesitar de nadie más…
Se que la
extrañaré, y le prometo que algún día nos volveremos a encontrar…


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