Lo fácil del querer y lo difícil del final


Lo fácil del querer y lo difícil del final

“ Y de repente te das cuenta que todo ha terminado, de verdad
(y este de verdad implica que es el final),
ya no hay vuelta atrás, lo sientes.
y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó todo,
Y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas, mucho antes,
Y es ahí, justo en este momento cuando te das cuenta
que las cosas sólo ocurren una vez.”


            Es un asunto complicado, de esos que se prefieren evadir, cambiar el tema… siempre puede resultar incomodo, pero pienso que si no lo sacas de dentro va a seguir por ahí, oculto, molestando…

            Muchas relaciones, que empiezan y terminan… y otras que no lo hacen, eso me ha hecho pensar sobre lo fácil o difícil que puede llegar a ser el querer a alguien. El problema es como decirlo sin complicaciones…

Hay muchos tipos de relaciones, muy diferentes, pero creo que todo se centra en el ser, en que soy y quién soy con la otra persona, es como que todo depende del momento emocional de cada uno, y es difícil tratar de racionalizarlo… cada persona es un pensamiento o muchos, cada uno es una emoción, un sentimiento o muchos, y nos aferramos a ellos, y vivimos, pensamos, y sentimos de ellos. Unos son tan sencillos, tan cómodos, tan fáciles, tan parecidos, tan diferentes y otros oscuros, complicados, llenos de dificultades.

 Hay dos posibilidades: o funciona o no, si funciona es porque lo hace como un todo, vamos juntos, a la misma velocidad, en la misma dirección y con un solo objetivo, si no lo hace… hay montones de opciones, pero cuando estás ahí, cuando no funciona, no lo ves, no lo identificas, sólo logras verlo cuando ha terminado. Porqué dejar que las cosas lleguen a ese punto?, porqué dejar que se complique?, porqué no terminar y seguir?...

Hay caminos por los que no puedes regresar, hay veredas que no tienen vuelta atrás, hay vías sin retorno, a veces se puede ser tan obstinado… nunca querer entender que hay cosas que no funcionan, que a pesar de las ganas, el deseo o el … no lo hacen, cómo saber cuando dejar de insistir, cuando dejar de intentar???

Puede ser tan fácil tan natural, que con sólo mirar al otro tu cuerpo lo sabe, lo dice, es tan fácil como seguir respirando… es ser quien eres sin pretender cambiar, es ser siempre claro, sin dobles intensiones, es ser tu y compartirte con el otro, es ser y sentirse pleno, es simplemente ser y estar feliz, de la otra forma, no eres, ni el otro es, se basa en pretender, pretender que somos felices, que somos como el otro quiere que seamos… Hasta que ya no estés y la otra persona tampoco, hasta que se miren y sólo puedan preguntarse: qué hago aquí?, y cuando eso pase habrá terminado, sin poder volver atrás sin poder entender donde comenzó o donde terminó….

Te cuestionas, si todavía sientes, si dependes, si necesitas… pero hay cosas o cuestiones que sólo tienen una oportunidad, que sólo van, y aunque las esperes, aunque te detengas, aunque tu vida dependa de ello, no regresan, no existe el “si hubiera hecho esto de otra manera…”, o el “que pasaría si yo…”. Y resulta inútil mantenerte allí, resulta inútil seguir pensando, seguir sintiendo. Es justo ese momento en el que te quedas sin ALGO QUE DECIR… 

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