Between Us...
Ella está sentada ahora en el balcón la miro
de reojo desde la distancia, no me gusta que me vea observándola, pues cuando
nota mi presencia su comportamiento se condiciona a lo que ella quiere mostrar
de sí misma.
Ella está sentada, hecha un ovillo arriba del
sofá, mirando hacia el balcón, un balcón que no tiene mucho que mostrar, pero
aún así, ese lugar es su spot, su confort zone, el único lugar donde se siente
segura.
Sigue mirando en la misma dirección, se braza
las rodillas con un brazo, con el otro juega con su cabello y se pierde en sus
pensamientos, se siente sola, sola en un mundo lleno de personas, sola
alrededor de mucha gente.
Su expresión pensativa cambia, sólo basta con
mirarla fruncir el ceño para saber exactamente lo que piensa, en la cara se le
lee la nostalgia, en la cara se le lee la soledad, ella es como un sábado que
se enamora de un lunes, que aunque decide correr el riesgo y atreverse nunca va
a llegar a el, nunca lo va a tener a su lado.
En ese ir y venir de contradicciones, se
pregunta si el destino la tendrá en su lista negra, si hizo algo malo en otra
vida y es el karma el dueño del pasado y del futuro. Esta confundida no sabe
como llegó a ese punto, desanda el camino de venida y no logra encontrar el
momento en que se perdió, cuando dejó de ser ella misma para convertirse en una
extraña.
Ha andado un largo camino y ha luchado contra
todos los obstáculos, ha buscado siempre la manera de lograr lo que tanto
añora, ha buscado tanto que esta agotada, cansada de perder, exhausta de andar.
Se ha aferrado con demasiada fuerza, con demasiadas ganas a un motón de
sentimientos que en realidad son sólo fantasmas que la acompañan por las
noches, que se sientan a mirarla fumándose un cigarro desde algún lugar en sombras,
a lo lejos, que la miran como lo hago yo, desde el otro lado del balcón.
Ella se ha perdido y ha perdido la fe,
cansada ya de acumular intentos fallidos, momentos efímeros, suspiros que se
llevan esperanzas, sentimientos que se evaporan tan rápido como el agua,
pasiones fugaces. Aunque siempre ha sido una luchadora, siempre ha escogido con
cuidado las batallas a pelear y las ha luchado hasta el final, ahora perdió las
ganas de seguir, se rindió, esta cansada, muy cansada, la paciencia ha
abandonado el balcón.
La observo con cuidado, en silencio, mira a
través de la ventana, con la misma expresión taciturna, esta vez no encuentra
más palabras, me mira y no consigue emitir ni un solo sonido, se ha quedado sin
nada que decir…

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