La Fábrica de la Felicidad
Nunca antes había querido escribir sobre la felicidad. Creo que nunca ha creído demasiado en ella siempre ha pensado que la palabra está muy sobrevaluada, se dice que es un sentimiento pero para ella es solo un estado de ánimo, por demás efímero. Una condición, una medida de un supuesto bienestar que puede cambiar en un segundo.
Jamás ha pensando demasiado en la búsqueda de la felicidad, ni en como se imagina felizmente en muchos años. Desde hace mucho tiempo esa palabra y su nombre no conviven en una misma oración.
Son ya varios años en los que la vida, quizá dios o puede ser que el destino la han llevado en otra dirección, en una que definitivamente ella no controla, o de la que no participa. Pues las decisiones que parecen correctas en el momento, el tiempo se ha empeñado en mostrarle que a la larga siempre ha estado equivocada. Equivocada con todo, incluso con aquello con lo que generalmente uno no se equivoca.
La única opción ha sido siempre ser fuerte, juntar cada mañana todos los pequeños pedazos y pegarlos aunque se desarmen por las noches, ya ni siquiera correr y ocultarse es parte del abanico de posibilidades, pues simplemente la vida la arrastra a situaciones, a estados producto de las decisiones de otros. Y lamentablemente el ser humano es egoísta, y si es cierto, lo que le pasa ahora es producto del egoísmo de los otros.
De alguna manera es como si algún ente cósmico estuviese diciéndole que la única manera de que las cosas sean diferentes es que cambie su naturaleza, es que deje de confiar en las personas, que deje de creer que el mundo puede ser bueno, que las cosas pueden ser mejor. Es como si debe dejar de ser como es, dejar de darlo todo, ser con reservas, desconfiar, y esta muy lejos de lo que es. Cómo se asume el dejar de ser?
La fortaleza sólo le ha dejado dos cosas, cansancio y una nueva costumbre, la fábrica de la felicidad, ha convertido a su mente en una fábrica de felicidad ficticia en la que todos los días se despierta imaginando que es feliz y trata de hacerse feliz con cualquier pequeña cosa, por mínima que sea. Vive una felicidad inventada… inventada por ella… dos años de su felicidad de mentira. Agotada de juntar los pedazos, exhausta de inventar razones por las que ser feliz.
La Fábrica de la felicidad, allí se convirtió en la alcaldesa de Wonderland, ese pequeño lugar, ese pequeño trozo de felicidad irreal que el mundo se empeña en quitarle.
Se ha quedado sin nada que decir.
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