Del Cielo de MADRID!
Hace mucho tiempo ya que parece que he roto con el lápiz y el papel, una especie de divorcio temporal que me ha alejado de la hoja en blanco, debo confesar que aunque lo llamo temporal me ha parecido infinito. Pues bien, una ocasión especial me ha llevado a reconciliarme con el ejercicio de escribir.
Hace 3 años que deje mi vida atrás para refugiarme bajo el CIELO DE MADRID, en busca de algo más. Sueños, ansiedad, emoción y muchas muchas expectativas, así comenzó esta aventura de la que se cumplen 3 años muy intensos.
Madrid: has sido todo un descubrimiento del que guardo recuerdos de los más variopintos. Desde tus atardeceres de postal en el retiro o en la casa de campo, tus calles asimétricas muy parecidas a cualquier laberinto del siglo XVIII, la gente siempre con prisa, con el móvil en la mano y sin mirar a los lados, tus balcones y edificios sacados de revistas de arquitectura, tu contraste entre historia y modernidad que te hacen tan diferente a todas y sobretodo los mensajes ocultos que muestran tus calles, dedicados a aquellos que se han decidido a detenerse, a mirar, explorar, buscar y vivir.
"Llegué hasta ti, iba un buscando un sueño y me perdí por bares y por calles de Madrid"
- Pascual Cantero -
Madrid me ha enseñado tantas cosas… contigo he descubierto que el metro siempre viene por la derecha y va hacia la izquierda, que la flecha para seguir derecho va hacia abajo, que las redomas (aquí rotondas) pueden tener semáforos, que los edificios no tienen nombres sino números y que los pares van a la derecha y los impares a la izquierda. Sin ti no entendería el valor de plazas y parques, de los pasos de peatones y que mis pies pueden llevarme a cualquier lugar que desee.
He aprendido a no tener miedo, a caminar y disfrutar del paisaje, sobretodo de los pequeños detalles, a apreciar el encanto de las estaciones, a reconciliarme con el frío, adorar la primavera, enamorarme del otoño y a no sufrir por un verano demasiado caluroso.
Cada uno de tus rincones cuenta una historia o muchas, cada terraza esconde tardes de quedadas entre amigos, parejas y familiares, cada estación de metro lleva a un lugar totalmente diferente como si estuvieses llena de muchas ciudades diferentes en una sola, tantas como personas de nacionalidades distintas habitan tus calles, porque aquí en Madrid todos nos sentimos madrileños: Madrileños de Andalucía, Galicia e incluso de Barcelona, Madrileños de Francia, Italia o Alemania o como yo Madrileños de Venezuela.
Madrid sabe a tapas, a pinchos, a patatas fritas con chorizo, a cocido, la patata es el acompañante universal para todas las comidas, se come la tortilla poco hecha y los churros son sólo para cuando hace frío, se comen 3 platos en cada comida y los jugos son zumos de toda la vida dios. Madrid siempre te invita a una tarde cervezas con tu mejor amiga, a una copa después del trabajo para aliviar el stress, a una noche de fiesta y bailoteo con tus amigos, a una sangría de terraza de domingo con cualquier excusa.
Madrid tiene un idioma propio, aquí algo que mola maso es algo que te gusta demasiado, un tronco es un tío, un menda, un chaval, un chico. La tocineta se llama beicon y las cotufas son palomitas. Punto y pelota es la manera de terminar una discusión, mientras que “no me toques las pelotas” significa déjame tranquilo. Tener mono es extrañar, si algo te sorprende dices me flipa, una ostia es un golpe, tener morro es no tener vergüenza, no se besa se morrea y no se cuadra se queda.
Tenemos un relación de esas que por no ahondar demasiado en los términos llamamos complicada, Madrid y yo nos queremos los jueves y nos detestamos los domingos, los lunes y viernes nos sonreímos y los miércoles y sábados nos mandamos a la mierda, mientras que los martes nos tomamos un vino, en cualquier terraza, rooftop, cafetería o bar de alguna calle sin nombre. Hemos terminado y luego hemos vuelto a encontrarnos… en fin, Madrid es el Madrid de mis amores y desamores.
Madrid me ha ayudado a crecer, a entenderme mejor a mi misma, a cuestionarme todo, me ha retado a descubrir, explorar y atreverme, aquí he roto límites, me he superado, me he sorprendido, he llorado, he reído y he aprendido a ingeniármelas… a reinventarme una y mil veces. En numerosas ocasiones me he cuestionado esta decisión, me he preguntado si vivir aquí habrá sido lo correcto y hoy me dado cuenta que nunca sabré la respuesta a esa pregunta, pero estoy segura que de poder volver a elegir sin duda te elegiría a ti MADRID!





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