Free or Lonely...
Free or Lonely…
Desde hace algún tiempo soñaba ilusionada con
estar sola, con vivir sola, soñaba con la libertad, plena y absoluta, liberada
de ataduras horarias, de expectativas y responsabilidades para con los demás,
de los prejuicios y las normas establecidas, sólo creo que nunca (en ese
momento) asocie ser libre, realmente libre, con estar sola, ahora así estoy,
sola aquí y sola allá, en el desayuno, el almuerzo o la cena, en el metro o en
el bus, por el día o la noche…
Es curioso nunca había visto la Libertad como
Soledad, y en mi camino van de la mano, ser libre significa soledad, y tiendo a
creer que es así en la mayoría de los casos, lo cual me resulta totalmente
paradójico, para ser libre todo el tiempo, todos los días, a cada instante es
necesario estar solo, es decir, es algo así como que la libertad no nació para
ser compartida, y no creo que todos los seres humanos hayan nacido para eso,
para vivir en soledad, es duro, asumo firmemente que por eso se dice que “Dios
nos hizo por pares”.
Me gusta ser libre, me gusta poder caminar
sin miedo, me gusta mirar a la gente en la calle, me gusta no decir a donde
voy, muchas veces porque ni yo misma lo se, es imposible poder saber siempre
hacia donde va la vida, por eso lo dejo fluir, dejo que el camino me lleve
donde quiera, y me fijo en cada uno de los detalles, algunos me hacen sonreír,
otros me ponen nostálgica, otros simplemente no me gustan. Pero así voy,
haciendo honor a la frase que dicta “Los pequeños detalles hacen feliz”.
Libertad, tan añorada, tan deseada, tan esperada,
la gente vive deseando ser libre, sin ataduras mentales ni emocionales, o
materiales, o familiares, o de cualquier tipo, pero, ¿realmente vale la pena
ser libre?, si no se tiene al lado a nadie con quien compartirlo, sino se tiene
al lado alguien para reír o para llorar, para suspirar, para gritar.
He sido libre, muy libre, he hecho lo que he
querido, cuando he querido, sin decir nada, caminar sin rumbo, mirar a mi
alrededor, y todo ello ha implicado ser responsable aún más que antes, ser
responsable de mi misma, y esa es una de las experiencias que indiscutiblemente
te va convirtiendo en un adulto. Y así como he sido libre también he estado
sola, cosa que no todos los días logro llevar con una sonrisa en la cara.
Debería haber en
algún lugar algún tipo de manual que advirtiese sobre eso, ahorraría muchas
cosas a las personas que desean incesantemente vivir cosas nuevas, yo lo he
comprobado, lo he vivido y lo se me encanta ser libre, pero también se que no
siempre me gusta estar sola.
Sentirse sola por no tener el contacto físico de alguien es el tipo de soledad que experimentas ahora, pero te puedo asegurar que nunca vas a sentirte sola por falta de personas en tu vida porque, así estés en la China, van a estar pendientes de ti para que realmente nunca digas "Estoy sola en el mundo".
ResponderEliminarTe amamos! Y sabemos que, por lo mismo de que a ti no te gusta sentir esa soledad, nosotros no te vamos a dejar a la deriva.
<3!
Consiguete un novio... jajajaja te amo mi negra bella
ResponderEliminarNo es que sean lo mismo estar solo que estar en libertad. Lo que nos pasó cuando nos fuimos es que dejamos que nuestra soledad - la de siempre -fuera libre, que gritara, que llorara y que nos viera a los ojos. A los 20 años siempre se está solo: hay demasiada gente alrededor haciendo ruido, yendo y viniendo, bailando al son que les toquen, por eso se está solo. Déjate de pendejadas, que bien sabes que tu soledad, en un punto, se une con la mía, con la de Vida, con la de Kira, con la de [inserte nombre aquí] ... y se toman un café, de noche, cuando no las vemos. Por los momentos, quiérete, descúbrete, peléate con la peor versión de ti misma y acompaña a la mejor a que pase el 31 en tacones, con un vino en la mano y bailando con un desconocido.
ResponderEliminarTe quiero.